Abrazado por una bandera argentina, Julio Le Parc fue sepultado en Francia este viernes

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Bajo un cielo gris, en el cementerio comunal de Cachan, fue sepultado el maestro Julio Le Parc. La ceremonia, celebrada la mañana del viernes en este suburbio cercano a París donde vivió y trabajó, contó con la presencia de su familia, sus hijos y nietos, el embajador argentino Ian Sielecki y numerosos artistas amigos. El funeral, al que se asistió por invitación, concluirá con un encuentro en su taller que incluirá empanadas y asado.

Abrazado por una bandera argentina, Julio Le Parc fue sepultado en Francia este viernes

A las 11 de la mañana, un ataúd blanco cubierto con la bandera argentina y un pañuelo de seda de Hermès diseñado por Le Parc para la reconocida casa descendió del coche fúnebre. Este gesto simbolizó la argentinidad hasta el final de este mendocino nacido en una familia ferroviaria y apasionado del tango. Pablo Linolli despidió al artista con el bandoneón interpretando “Adiós Nonino”, de Astor Piazzolla, amigo de Le Parc.

Eduardo Carballido, curador de la Galería Argentina y amigo del artista, definió el acto como “un funeral tan Le Parc”. El entierro se realizó en el cementerio ecológico de Cachan, donde el pasto es cortado por dos ovejas negras, y el maestro fue sepultado junto a Martha, su primera esposa y artista textil, fallecida en 2025.

Le Parc falleció a los 97 años tras sufrir un accidente cerebrovascular que fue menguando sus fuerzas, sin que perdiera su energía creativa. Precursor del arte cinético, miembro fundador del Grupo de Investigación Visual (G.R.A.V.) y ganador del Gran Premio Internacional de Pintura en la Bienal de Venecia de 1966, se convirtió en una figura emblemática del arte contemporáneo, dedicado siempre a la experimentación en su taller.

Comprometido socialmente, Le Parc ocupó la Casa Argentina en 1968 y fue expulsado de Francia debido a su participación en las protestas de mayo de ese año. Nacido en Mendoza en 1928, se trasladó con su madre y hermanos a Buenos Aires, donde inició y abandonó la Academia de Bellas Artes, recorriendo luego Argentina como una figura marginada. Finalmente, decidió radicarse en Europa, sin regresar a vivir en su país natal. Defensor de los derechos humanos y opositor a las dictaduras latinoamericanas, se consagró en París con una destacada exposición en el Palais de Tokyo en 2013.

Al menos 200 personas se acercaron al cementerio este viernes para despedirlo. Allí estuvieron sus hijos Yamil y Gabriel, su otro hijo Juan, sus tres nietos, quienes le dedicaron palabras, y su compañera japonesa Yumika Suki. La familia rindió homenaje con una gran corona de flor de lis blanca. El embajador argentino Ian Sielecki concurrió con un ramo de flores celestes y blancas y destacó en su discurso que “Julio Le Parc pertenece a la historia grande del arte argentino y es un inmenso orgullo para sus compatriotas en Francia y en el mundo entero. A pesar de haber vivido en París desde 1958, nunca dejó de ser profunda y genialmente argentino”.

Argentinos y franceses unidos compartieron la despedida, entre ellos los artistas Pablo Reinoso, Ricardo Mosner, Clelia Seguí, Marta Minujín —quien acaba de inaugurar una gran exposición en el Grand Palais—, la viuda de Antonio Seguí, el holandés Pat Andrea con su esposa Cristina Ruiz Guiñazú y la galerista Celia Moldock, entre otros.

El cementerio de Cachan, un oasis verde de 2,3 hectáreas, ofrece un remanso de paz en una zona de rápido desarrollo cercana a la estación de tren. Para promover la biodiversidad, el Ayuntamiento ha plantado praderas de flores silvestres perennes y, desde 2019, eliminó por completo el uso de pesticidas. Los senderos se han ido cubriendo progresivamente con gramíneas y plantas perennes de bajo crecimiento adaptadas a ambientes secos, una filosofía que entusiama- ba a Le Parc. La transición hacia una gestión sin pesticidas permitió el asentamiento de flora y fauna silvestres; es posible ver ardillas junto a los avellanos y, a finales de 2023, un zorro disfrutaba del sol invernal. Las ovejas aportan un paisaje similar al argentino.

Este cementerio abrió sus puertas hace 200 años, cuando el antiguo cementerio parroquial de la Place de l’Église Saint-Denys se quedó pequeño. El municipio de Arcueil inició su construcción en 1811 y fue inaugurado en 1823. Se amplió en 1836 y 1863, con la construcción de una casa para el sepulturero. En 1923, tras la creación de la comuna de Cachan, pasó a formar parte del patrimonio local.

El escritor Lucien Descaves expresó en su cuento “El pequeño cementerio” (1921) un profundo cariño por este lugar, destacando su atmósfera “modesta e íntima”. Un siglo después, esa sencillez apacible perdura y convierte al cementerio en un espacio agradable para caminar y descubrir las tumbas de personas que han dejado huella en la historia local.

Junto a la tumba del artista fue enterrada la lavandera Joséphine Loupy, los alcaldes Léon Eyrolles y Jacques Carat, el químico Claude-Louis Berthollet —inventor de la lavandina—, Andrée Messié, primera mujer elegida para el consejo municipal en 1945, las tumbas de 230 soldados caídos

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